rodin lovers.jpg
Nací un martes en plena semana santa aunque debí haber nacido en domingo de resurrección, pero claro, las vacaciones, el ginecólogo que se iba a la playita, y esos pequeños detalles hicieron que llegara totalmente a destiempo, o sea, que no se me auguraba nada bueno, vaya.
Me crié como la hermana pequeña en una familia donde el primogénito todavía tenía valor sentimental arrastrado, con lo cual, no fui más que la niña, la otra en la parejita que tenían mis padres. Aún y así me hice mi hueco y la verdad es que nunca me faltó cariño. Me volví una niña muy intrivertida y sensible pero siempre con una sonrisa, recuerdo pedir siempre abrazos y nunca encontré una sola evasiva.
Pasaron los años, como un cuarto de siglo de tiempo, y se me culpó por querer demasiado, genial, vamos que tenía razón Rocío con eso de que el amor se rompe de tanto usarlo.
Calculo, desde entonces, que el mecanismo de protección ha sido la evasiva, el anticariño, el dominar siempre la situación al límite, el llevar las riendas de mi vida sin permitir que nada pudiera entrometerse, sin dejarme ser yo misma por lo que fuera ser y guardando los abracitos para los justitos, que el resto sólo interpretan.
Y luego entras en un trabajo donde unos de los requisitos más importantes son la capacidad de decisión inmediata, el llevar siempre los hilos, tú invitas, tú pagas, tú decides, tú propones, tú halagas, tú diviertes... y te acostumbras a mimar y hacer de mamá sin comerlo ni beberlo.
Pero seré gilipollas!!!! A ver cuánto tiempo voy a estar sometida a no sé qué. Se acabó, "hoy voy a descubrir que el mundo es sólo para mí", voy a permitir que me lleven a sitios y que me paguen al salir de un restaurante, que me separen la silla al sentarme y que me abran la puerta del coche. Que esto de la mujer independiente está muy bien, que nos sentimos muy realizadas, que la igualdad al poder es estupenda, pero no hay que descartar lo bonito del balcón de Romeo, ni el dígamelo con flores caballero, y es culpa nuestra que se esté perdiendo, y seremos mujeres hechas y derechas autónomas y totalmente autosuficientes, pero seguiremos necesitando que nos mimen y seguiremos necesitando mimar. Y lo moderno será que también nosotras retiremos la silla cuando él se siente, o le abramos la puerta del coche; pero que no se pierda el encanto!